Están inspirados en los años 30. Aquellos eran de oro y llevaban dos bolitas colgantes, pequeños y muy elegantes. Éstos, son un poco mayores, de plata y con una buena dosis de color.
La fluidez de la cadena de metal engarzada, acentúa el círculo de grafismo. Se desliza en la muñeca, proponiendo juegos de color. Lleva una piedra de amatite.
Sutiles, tintineantes y ligeras. Estas pulseras están formadas por estampaciones de chapas con grafismos geométricos, arandelas de acero y piedras semipreciosas. El lenguaje del color expresado a partir de sus combinaciones más inesperadas.
Broches compuestos por plumas, tules y grafismos. Cosidos sobre telas vintage con hilos de lúrex. Brillos y chispazos de luz, que surgen de la pieza con la diminuta e intensa luminosidad de una luciernaga.
Tocados coloristas de aire sofisticado; no muy grandes. Donde lo geométrico se mezcla con el dinamismo de la pluma. Una especie de Ikebana con grafismos, sedas y tules para lucir en cualquier ocasión de tarde o noche.
Una personal interpretación del estilo de principios del siglo XX. Pincelada de euforia y optimismo, como caracterizaron aquellos años. Broches para solapas de antiguos abrigos vintages.
El tocado Ópera II, es de estilo oriental. Lleva un solo botón de seda y el estampado recuerda al bambú. También se acopla a media cabeza. Los pistilos son de alpaca y perla barroca natural.
Es una flor metálica con dos botones, hechos de telas antiguas. Lleva hilos de alpaca y ágatas formando los pistilos. El tocado, abarca media zona de la cabeza. Queda bien acoplado y el estampado es de dibujos de amapolas blancas.
Recuerdan a los de los años 50. Son la primera hornada de esta nueva etapa. Ya que he cambiado de casa y también de ciudad. Echaré de menos Madrid y su espléndida gente. De Valencia me gusta su luz, la bici y el barrio antiguo, donde vivo. El negro y el tacón de aguja... ahora que ha pasado de moda, vuelven a mi cabeza. Aunque está dificil subir esta estrecha escalera a mi casa.
Son tocados hechos con mucho cuidado. Barrocos, inspirados en el siglo XVIII, están creados con tul, marabú, raso, pedrería, tejidos antiguos y piezas de resinas. En el blog, muestro 4 de ellos, pero la colección se compone de 11 tocados. Todos ellos diferentes. Se acoplan perfectamente a la cabeza y sientan muy bien.